El mercado automotor argentino acaba de dar un paso significativo hacia la apertura comercial. El Gobierno nacional publicó en el Boletín Oficial una nueva disposición de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) que finalmente reglamenta el mecanismo para que los vehículos 0km importados por particulares puedan ser patentados, circular legalmente y contar con cobertura de seguro en el país.
Esta medida resuelve un problema que venía frenando las importaciones particulares desde 2024: si bien el régimen especial ya permitía el ingreso de vehículos nuevos al país, el proceso se paralizaba al momento de la homologación. Ahora, con el nuevo Certificado de Seguridad Vehicular (CSV), se abre una ventana de oportunidad real para quienes buscan traer un auto desde el exterior.
Hasta ahora, cualquier vehículo 0km que ingresara a Argentina debía obtener dos licencias de homologación: la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y la Licencia de Configuración Ambiental (LCA). Estos trámites, diseñados para importadores oficiales y terminales automotrices, resultaban prácticamente inaccesibles para un particular por sus requisitos técnicos y costos.

La nueva disposición de la ANSV introduce el Certificado de Seguridad Vehicular (CSV) como alternativa a las licencias tradicionales. Este certificado puede obtenerse a través de talleres de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) inscriptos en el registro de la Secretaría de Transporte, o mediante informes elaborados por ingenieros matriculados bajo declaración jurada.
El alcance de la medida aplica a vehículos de categoría M1, que incluye automóviles de pasajeros y vehículos comerciales livianos con un peso bruto total que no supere los 3,5 toneladas. Las exigencias de seguridad activa, pasiva y emisiones contaminantes siguen vigentes según la Ley 24.449, por lo que no se trata de una desregulación sino de una simplificación del proceso administrativo.
Para quienes trabajan en comercio internacional o están evaluando importar un vehículo, esta reglamentación representa un antes y un después. Veamos los puntos clave:
Simplificación burocrática: El nuevo CSV reduce significativamente los pasos administrativos necesarios para patentar un vehículo importado de forma particular. Donde antes había un cuello de botella insalvable, ahora existe un camino viable.
Mayor competencia en el mercado: La posibilidad de importar directamente abre la puerta a modelos y versiones que los importadores oficiales no traen a Argentina, ya sea por estrategia comercial o por volúmenes insuficientes.
Contexto de apertura gradual: Esta disposición se suma a otras medidas recientes como el Decreto 49/2025 y la asignación de cupos con reducción de aranceles, incluyendo 0% para ciertas tecnologías. El panorama para las importaciones está cambiando.
Si bien la noticia es positiva para quienes buscan más opciones, importar un vehículo de forma particular implica responsabilidades y costos que conviene evaluar con anticipación.
Los importadores oficiales no están obligados a cubrir la garantía de un vehículo que no vendieron ni importaron. Quien importe de forma particular asume la responsabilidad como importador, lo que significa que cualquier reclamo deberá gestionarse con el vendedor original en el país de origen o asumirse directamente.
Dependiendo del modelo y versión que se importe, puede haber diferencias técnicas con las unidades que se comercializan localmente. Esto afecta la disponibilidad de repuestos y la capacidad de los talleres oficiales para brindar servicio.
Al precio del vehículo en origen hay que sumarle el flete internacional (marítimo o aéreo según el caso), los aranceles de importación vigentes, el IVA, la tasa estadística, los gastos de despachante de aduana, el traslado interno, el trámite de homologación CSV, el patentamiento y el seguro. Un análisis detallado de todos estos ítems es fundamental para evitar sorpresas.
Las aseguradoras evaluarán cada caso según el modelo y su disponibilidad en el mercado local. Conviene consultar con anticipación qué tipo de cobertura es posible contratar.

Si estás considerando traer un vehículo del exterior, el proceso general de importación incluye varias etapas que requieren coordinación y experiencia:
Selección del vehículo y negociación con el vendedor en origen
Documentación de exportación en el país de origen (factura comercial, packing list, certificado de origen si aplica)
Flete internacional hasta el puerto o aeropuerto argentino
Desaduanamiento con un despachante de aduana habilitado
Obtención del Certificado de Seguridad Vehicular en un taller RTO o con un ingeniero matriculado
Patentamiento en el registro correspondiente
Contratación del seguro
Cada una de estas etapas tiene sus tiempos, costos y requisitos específicos. Contar con un operador logístico que conozca el proceso y pueda coordinar las distintas partes involucradas hace una diferencia significativa en la experiencia final.
Esta reglamentación marca un avance concreto en la liberalización del comercio automotor en Argentina. Para el sector logístico, representa nuevas oportunidades de servicio a particulares y empresas que busquen explorar esta vía de importación.
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